Ley de Autor

un autor para obtener el derecho de sus obras, esto está vigente desde el 23 de julio del 2003.

ANTECEDENTE

El antecedente del Derecho de Autor tuvo sus orígenes con la aparición de la imprenta en 1440 cuando comenzaron a reproducirse libros. Dos siglos después se comenzó a gestar las primeras inquietudes en Europa para regular los derechos morales y patrimoniales, hasta que Inglaterra creó el Estatuto de la Reina Ana, en 1710, fue la primera norma de protección del derecho del autor, en que se fijan plazos de tiempos para que la obra pase a dominio público. En Francia, a iniciativa de Víctor Hugo , se creó la asociación profesional de escritores en 1837 para defender la obra de la colectividad de intelectuales de momento.

El Congreso de Estados Unidos incrementó por segunda vez en 1909 el plazo de renovación del “Copyright” (derecho de copia) para extender 28 a 56 años de protección de las obras, y a partir de los años 50 del siglo anterior, los plazos por países se extendieron y México tiene 100 años después de la muerte de
MÉXICO PROTEGE A SUS AUTORES

 

La norma internacional fue adoptado por México a través de la creación de la Ley Federal de Derecho de Autor en 1996, la cual su última reforma tuvo lugar el 27 de enero del 2012. Esta reglamentaria del artículo 28 constitucional mexicano tiene objeto salvaguardar y promover el acerco cultural del país.

Esta norma es un conjunto derechos exclusivos encaminados a proteger las obras literarias y artísticas. La finalidad de la ley es promover las ciencias, literatura y las artes.  Para ello se ofrece una compensación a los creadores concediéndoles ciertos derechos y tratando de llegar a un equilibrio entre los derechos de los empresarios, editores, organismo radiodifusión, compañías discográficas, etc., y los intereses del público.

Al final de cuenta, expone que las obras que reconoce la ley son: literaria, música con o sin letra, dramática, danza, pictórica o dibujo, escultura o de carácter plástico, caricatura de historieta. Arquitectónica: cinematográfica y demás obras audiovisuales, programas de radio y televisión, programas de cómputo, fotografía, obras de arte aplicado que incluyen diseño gráfico o textil; de compilación de datos.

Obras pueden ser registradas bajo seudónimo del autor, bajo colaboración o incluso puede ser de manera colectiva repartiendo porcentajes de acuerdo a la participación que tuvieron los creadores de la obra.

El autor en sus obras siempre tiene la titularidad sobre sus derechos morales en que el autor de una obra es el “único, primigenio y perpetuo titular”, porque este derecho está unido a él en forma inalienable, imprescriptible, irrenunciable e inembargable, se hace extensivo a los herederos. El autor no puede enajenar su derecho moral, ni tampoco renunciar a él.

Sin embargo, en un análisis que realiza expertos de la UNAM, “el derecho moral solo puede ser ejercido por el Estado cuando no hay herederos”, la obra se vuelve del dominio público o es anónima cuando tenga un valor cultural para el país.

Un creador goza del privilegio de determinar si su obra se divulga o permanece inédita; registrar una obra a su nombre, con seudónimo o de manera anónima; evitar que su obra sea objeto de deformación, mutilación, modificación o atentado, que le causen un perjuicio; no modificar su obra; retirar su obra del mercado; y no le sea atribuida una obra ajena.

En la UNAM, “los derechos morales sobre los acervos literarios y científicos, como pueden ser libros o revistas, ya sean impresos o digitales, pertenecen a los propios autores, aunque éstos tengan una relación laboral con la Universidad. Según el artículo 83 de la ley, debido a este vínculo de trabajo, lo que pertenece a la institucion son los derechos patrimoniales de las obras, porque éstas son realizadas por los académicos e investigadores en sus jornadas habituales”.

Sobre los derechos patrimoniales, el autor tiene el derecho de explotar su obra, o bien autorizar o prohibir su explotación. Puede transmitir con libertad su derechos patrimoniales con o no licencias exclusivas de uso durante un tiempo determinado y de manera onerosa, se determina montos, procedimientos y términos de pagos remunerativos.

Los convenios de derecho patrimonial deben ser por escritos e inscribirse al Instituto Nacional del Derecho de Autor y los académicos Clara López Guzmán y Adrián Estrada Corona indican que los derechos patrimoniales en sí no son embargables, aunque el producto de esos derechos sí lo es. “En cuanto a la vigencia del derecho patrimonial, ésta está estipulada en el artículo 29 de la Ley Federal del Derecho de Autor: durante la vida del autor y cien años más”.

Todas las obras registradas deben de tener la leyenda ostensible, obligatoria, según el artículo 17 de la ley, las obras que se publiquen deberán ostentar la expresión derechos del autor o su abreviatura DR, seguida del símbolo C, el nombre completo y dirección del titular del derecho del autor y el año de la primera publicación.

Otra instancia que refiere esa normatividad es el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) que tiene la función de registro de patentes, marcas de empresas de la actividad industrial y comercial del país.

Uno de los ejemplos de la perdida nacional de la titularidad es el Himno Nacional es una obra originariamente mexicana, pero el titular de los derechos de autor es la compañía Wagner y Lieven en Estados Unidos.

 

SE INTENTÓ REGULAR INTERNET

 

Recientes intentos de modificar la ley fue el año pasado cuando se intentó regular internet, ciertamente el IMPI se intentó facultar con la reforma del artículo 232 para irrumpir la vivienda, escuela, negocio para imponer multa de dos a cuatro millones de pesos para revisar la existencia de material pirata.

Ante fuete movilización internacional, los legisladores mexicanos imitaron a los estadounidenses al posponer este intento cuando se echó atrás en Estados Unidos la “Ley Sopa” y “Ley Pipa”, a través del acuerdo “ACTA” (Acuerdo Contra la Falsificación Comercial) para proteger de la propiedad intelectual a nivelr internacional, mal uso de marcas comerciales, protege a las inversiones e investigaciones en los consorcios farmacéuticos.

Propone apoyar a los periodistas, artistas y editores, con trabajos de mayor calidad, y les permitirá armonizar leyes de Copyright internacional. Pero truco está en que el diccionario define copia como una imitación fraudulenta “imitación de una obra ajena, con la pretensión de que parezca original”, dice RAE. Por este lado puede entonces prohibirse y criminarse el uso de todo texto de en internet.

Estuvo a punto, pues, de que todos los servidores de internet reportaran toda actividad iregular de sus clientes, entonces la privacidad y libertad estaría en juego.

Censurar a la red, implica atacar la libre expresión, perdida de libertad. Pedida de la neutralidad de la red. Se perdería mucha gente el acceso a internet. Los líderes mundiales de negocio “negocian como criminales” el ataque colectivo, comentó un promotor de la defensa de internet.

Internet representa un reducto de la libre expresión, aun cuando es mala. Sopa pretende parar la piratería en internet; y Pipa, proteger los derechos intelectuales, pero en es incorrecto si pasaba es que pagarían justo por pecadores, “es práctica de leyes, no es ciencia de leyes”, dijo la presentadora de Telemundo Ana María Polo que defendió la red.

Según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual “el derecho del autor es un término jurídico que describe los derechos concedidos a los creadores por sus obras literarias y artísticas”. Expone que el plagio ocurre cuando toma prestadas palabras o ideas de otros y no reconoce expresamente haberlo hecho. En nuestra cultura nuestras palabras e ideas se consideran propiedad intelectual.

En ciertos momentos y dependiendo a quien vaya dirigido el documento se incurre en faltas disciplinarias en una escuela, pero en labores comerciales se incurre en delito, recalcó en su sitio web. Entonces internet es el medio de comunicación que debemos cerrar fila como sociedad para evitar se reglamente.

El periodista español Santiago del Valle Chousa, en su tesis doctoral “Los Derechos de autor y la propiedad intelectual en el periodismo especializado”, expone en sus conclusiones que los “periodistas reclaman desde hace años el respeto a los derechos como autores, pero por el momento no han conseguido que sean reconocidos y respetados”.

“…es comparativamente más grave que la de la mayoría de los países” el entorno del medio periodístico español en la materia. Los periodistas “se encuentran tácita o formalmente excluidos de la protección sobre derechos del autor”. Reconoce que el mejor conocimiento de sus propios derechos del gremio creará condiciones más favorables para aumente la presión de los periodistas para que se reconozca sus derechos.

También Carlos Marín aborda el tema y hace exhorta al gremio mexicano para que se prepara para tener herramientas de trabajo y de defensa ante la autoridad.

 

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